Para qué mil palabras……...
.….toma sólo dos: Te quiero.
En estos últimos años las bodas por lo civil han venido aumentando considerablemente no sólo en su estatus como tal sino en la forma de realizarla. Las parejas después de firmar el contrato civil exigido por Ley, optan por una celebración con todo el ceremonial que un acto así requiere, ratificando sus promesas de amor con un evento solemne al gusto de los contrayentes, en el lugar deseado y el día escogido, bien por intereses personales o por connotación sentimental.
Corroborar un “Sí, quiero” con los votos matrimoniales como compromiso personal y moral ante ellos mismos y ante todos los reunidos para celebrar ese feliz momento son aderezados con un vistoso y emotivo ceremonial, que reúne el requisito de celebrarlo al aire libre, desde hoteles, restaurantes, fincas privadas y un largo etc.
La llegada del novio con su madrina y la triunfal entrada de la novia con su padrino, junto con rituales acordes como la ceremonia de la unidad, intercambio de alianzas y arras, producirán un acto brillante, altamente emotivo e inolvidable para todos, tanto los contrayentes como los presentes.
Durante el acto pueden incluirse actuaciones en directo para reforzar los textos, como sopranos, música clásica, espirituales negros o coros rocieros. La duración adecuada debe ser alrededor de 25/30 minutos.
Al oficiar la boda, a todos los familiares y demás invitados se les da la oportunidad de ser, tanto observadores como también partícipes, en la celebración de un matrimonio al que no pudieron asistir en el Ayuntamiento y al que, de otra forma, no podrían asistir nunca.
El día de vuestra boda es una fecha única e irrepetible de mostrar públicamente vuestro amor y celebrarlo como siempre lo habéis soñado con vuestros seres queridos.