Para que el niño no creyente no se sienta discriminado respecto a sus compañeros ya pueden festejar un momento importante en su vida, la Comunión Civil.
Si los adultos hemos entendido, que la fórmula de la celebración de una boda, depende de criterios propios y no de fórmulas impuestas ¿por qué no aplicamos la misma racionalidad para con nuestros hijos? ¿Por qué sólo celebramos el sacramento de la comunión? ¿Los niños no bautizados o laicos no tienen derecho a una gran fiesta? ¿Cuál es el motivo de la fiesta? Festejar en comunión con sus seres queridos una etapa importante en su vida: El paso de la niñez a la pubertad.
Con 9 ó 10 años, los niños ya tienen capacidad de alcanzar compromisos vitales, tales como comulgar con el rito católico, o comprometerse con el mundo en el que les ha tocado vivir.
Será por primera vez cuando el mismo en comunión con sus seres queridos, cuando por pirmera vez, dirija unas palabras de agradecimiento a sus progenitores, no sólo por haberles dado la vida, sino también por todo lo que estos le aportan comprometiéndose en unos valores humanos y cívicos como forma de vida.
Históricamente cuando era esencial perpetuar la comunidad, este segundo rito de paso que convertía al niño en púber, era ensalzado con una gran festividad. Más si era niña porque ya podría engendrar. En la Edad Media europea, esta ceremonia fue declinando y quedó absorbido por el ritual de la Primera Comunión sacramental aunque en algunos países se celebra el gran cumpleaños de los ocho años o la fiesta de la Juventud Laica en Bélgica Recordatorios: Loreto Ceballos